"METROPOLIS", PREMIO AL MEJOR ESPECTACULO REVELACION, XIII EDICION PREMIOS MAX DE ARTES ESCENICAS

La compañía aragonesa Teatro Che y Moche cumplió en 2007 su décimo aniversario y lo quiso celebrar con la revisión de su primer espectáculo profesional: la adaptación de la película de Fritz Lang "Metrópolis".

7 de febrero de 2010

"UN POEMA VISUAL QUE ES A LA VEZ UNA EPOPEYA DE REDENCION Y REVOLUCION"

'Metrópolis', prodigioso libro de imágenes

El Festival de Teatro de Málaga recibe en el escenario del Cervantes una valiente adaptación escénica del clásico de Fritz Lang

07.02.10 - 11:45 - MARIO VIRGILIO MONTAÑEZ


«He visto recientemente la película más necia que puede imaginarse. Creo que no es posible hacer otra cosa más tonta. Y como la tal película pretende mostrar cómo marcha el mundo, juzgo que en estos artículos míos puedo muy bien hacer referencia a esa obra cinematográfica. Se titula 'Metrópolis', procede de los grandes talleres 'Ufa', de Alemania, y se da a entender al público que el coste de su obtención ha sido enorme. Presenta en turbulento resumen casi todas las tonterías, lugares comunes y trivialidades posibles acerca del progreso mecánico, y muestra el progreso humano en general, servido con una salsa de sentimentalismo completamente peculiar». Estas palabras, injustas y muy equivocadas, son del genio que se llamó H. G. Wells y están tomadas de su libro de 1928, 'Cómo marcha el mundo. Conjeturas y pronósticos sobre los años venideros'. Un año antes, el mismo del estreno de la película de Lang, otro genio, Luis Buñuel, desbarraba en otro artículo y a la vez era preciso en su juicio: «'Metrópolis' no es un filme único. 'Metrópolis' son dos filmes pegados por el vientre, pero con necesidades espirituales divergentes, de un extremado antagonismo. Aquellos que consideran el cine como un discreto narrador de historias, sufrirán con 'Metrópolis' una honda decepción. Lo que allí se nos cuenta es trivial, ampuloso, pedantesco, de un trasnochado romanticismo. Pero si a la anécdota preferimos el fondo plástico-fotogénico del film, entonces 'Metrópolis' colmará todas las medidas, nos asombrará como el más asombroso libro de imágenes que se ha compuesto».

Lo que hay de desatino y de perspicacia en las opiniones de Wells y de Buñuel podrá apreciarse con nueva luz mañana domingo en el Teatro Municipal Miguel de Cervantes, gracias al montaje que de 'Metrópolis', novela de Thea von Harbou y película de Fritz Lang, ofrece la compañía 'Che y moche' con el Centro Dramático de Aragón a través de la adaptación, puesta en escena y dirección de Joaquín Murillo. Diecisiete actores y bailarines se conjuran, con música en directo, a ofrecer un poema visual que es a la vez una epopeya de redención y revolución. Con una estética expresionista, de sombras, nieblas, veladuras, luces que hieren, movimientos sincopados, la danza, el teatro y la música, con la superposición de elementos audiovisuales y logrados efectos especiales, se traslada a las tres dimensiones el espíritu y el drama de una de las más complejas y vivas joyas del cine universal. En un siglo XXI soñado por Harbou y convertido en pesadilla por Lang, asistimos a la brutalidad mansa de los explotados y el hedonismo imbécil de los poderosos y a cómo el amor de Freder por la mesiánica María lleva a la revuelta, la derrota de las máquinas y, finalmente, la concordia. Quien no vaya al Teatro, puede siempre volver a la titánica película original o la rara novela que está en la base. Más allá de la inocencia de algunos de sus planteamientos, y de que la autora del libro, Thea von Harbou, esposa de Fritz Lang, se uniera posteriormente al partido nazi, con lo que Lang se separó de ella en 1933, debemos tener en cuenta que fue además guionista nada menos que de 'Las tres luces' (1921) 'El doctor Mabuse' (1922), 'Los nibelungos' (1924), 'Fausto' (1926) y 'M, el vsampiro de Düsseldorf' (1931). Y aunque sea ingenuo el discurso, tampoco debemos desdeñar las palabras con las que introduce la novela 'Metrópolis': «Este libro no es de hoy ni del futuro. No habla de un lugar. No sirve a ninguna causa, partido o clase. Tiene una moraleja que se desprende de una verdad fundamental: Entre el cerebro y el músculo debe mediar el corazón».



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