"METROPOLIS", PREMIO AL MEJOR ESPECTACULO REVELACION, XIII EDICION PREMIOS MAX DE ARTES ESCENICAS

La compañía aragonesa Teatro Che y Moche cumplió en 2007 su décimo aniversario y lo quiso celebrar con la revisión de su primer espectáculo profesional: la adaptación de la película de Fritz Lang "Metrópolis".

20 de enero de 2015

RECORDANDO METROPOLIS

METROPOLIS no está muerta, está en la nevera esperando tiempos más propicios. Los recortes a las administraciones, a las personas, a las instituciones, la falta de dinero para la Cultura, el "IVAzo" del 21%, han ralentizado, si no paralizado, la difusión de muchos espectáculos y producciones de cierto calibre. METROPOLIS está en esa situación pero su espíritu está vivo y dispuesto a levantar y ponerse en movimiento en cuanta haya ocasión.

Como recordatorio y para demostrar que sigue viva aquí va un artículo aparecido en La República Cultural con motivo de nuestras representaciones en los Teatros del Canal de Madrid. Entrando en el enlace se accede a videos.

Saludos a todos los METROPOLISmaniacos.


Murillo, Lozano y Rebullida compiten en laMetrópolis con Fritz Lang
La recreación del film futurista de los años ’20, mediante el teatro, la música y la danza
Publicado el Viernes 10 de diciembre de 2010, a las 18:17h
Sobre todo, el trabajo escénico consigue transmitir a este espectador, un ambiente muy cercano a lo que Lang quiso hacer, a esos dos mundos, a esa explotación desde el poder, que llevan a la desdicha, pero también a la rebelión, que encabezará o generará quien fue utilizada para someterlos, pero también quien se aprovechó de las gentes del submundo gracias al poder paterno. Una síntesis de la visión del siglo XXI en esos años ‘20, que el compositor musical recuerda a ritmo de charlestón cuando se ambienta en fiestas, pero que ofrecía una visión de la gran urbe como un peligro, que se vería de manera contraria a partir de la siguiente década, cuando la historia nos muestra el descubrimiento de la opresión en el medio rural: ambos puntos de vista muy centrados en los postulados de la nueva burguesía del siglo XX, pero con un reflejo siempre constante en la ficción del futuro y la tecnología, que contribuiría a marcar este trabajo de Fritz Lang.
Desde el sufrimiento a la rebeldía, pasando por la adoración, son bien reflejados en el comportamiento, en los rostros, en la composición de grupo, o en los dúos que nos ofrecen. Esta puesta en escena promete una hora de calidad en todos los sentidos. Conociendo el significado del cine en el momento de la realización del trabajo original, y las dificultades que significaba llevar a cabo estas producciones, no puedo por menos que disentir con lo expuesto por Boadella en la presentación de esta obra escénica, ya que dice que Lang lleva a cabo lo máximo con lo mínimo, que no es más que ponerse en el momento actual, en lugar de situarse en la época de la producción del metraje, en que aquello era dejarse todos los esfuerzos y medios para conseguir llegar a un público que se maravillaba con poco: en este caso, con un resultado excelente y que pervivirá en el tiempo, pero fácilmente podría no haber sido así. Y es que en ocasiones es fácil perder la perspectiva. Hoy este trabajo de Murillo, Lozano y Rebullida, homenajean en su justa medida al cineasta, pero también ponen el máximo esfuerzo, incluso en el mínimo gesto: aunque la realización del cine sea muy distinta de la del teatro, la música o la danza.
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Metrópolis
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Metrópolis
El amor de Freder y María.
Foto: Julio Castro.
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DATOS RELACIONADOS
Dirección artística: Joaquín Murillo
Dirección musical: Manuel Coves
Música original: Víctor Rebullida
Coreografía: Elia Lozano
Intérpretes: Carlos Alcolea, Alfonso Pablo, Jesús Llanos, Ingrid Magriñá, Raquel Anadón, Marián Pueo, Blanca Álvarez, Antonio Muñoz
Compañía Elia Lozano: Antonio Muñoz, Jordi Vilaseca, Glaub Charlles da Silva, Blanca Alvarez, Laura Val, Cristina Miralles, Marta Asso, Elodie Valle, Julián Juárez, Lis Cayón.
Julio Castro - la República Cultural.es
Para Joaquín Murillo, director escénico de esta versión de Metrópolis, los artistas han conseguido brindar al público su poesía en el espectáculo, de manera que logran su obligación de ser generosos sin buscar la gran producción. Así, nos explica, la puesta en escena que ha realizado está basada en la composición musical de Víctor Rebullida, así como en la coreografía de Élia Lozano. Por su parte, el compositor de la parte musical de este trabajo escénico, entiende que al generar esta obra, a él no le quedaba “más remedio que ponerle voz desde el principio al final”, aunque confiesa que se trata de su primer trabajo para teatro. La mayor dificultad para la coreógrafa Élia Lozano ha consistido en conseguir que se contase una historia con el cuerpo, pero también con el rostro durante todo el espectáculo, manteniendo así todo el trabajo durante una hora a través del mismo. Élia considera que se trata de un auténtico encuentro entre el teatro y la danza.
Así discurría la rápida presentación de esta obra que estará unos días en los Teatros del Canal, tras haber recorrido otros escenarios y recibir el premio Max 2010 en la categoría de Mejor Espectáculo Revelación. Lo cierto es que la aproximación al original es asombrosa, pese a las distancias que marcan siempre entre el cine y los escenarios, y más si se pretende acercar en formato danza a los espectadores. Sin embargo, en la obra se respira el enorme respeto que merecen, por una parte la obra maestra de Lang, que el mismo Murillo manifestaba en la presentación. Por otra, la ambientación musical a la realidad del argumento, con un estilo de música clásica contemporánea, que pese a ser puramente orquestal, tiene remembranzas de algunos aspectos de la música electrónica actual dentro de ese ámbito, aunque aprovecha muy bien los momentos de la percusión para introducirlos en el argumento de esta Metrópolis. Por el lado de la danza, no cabe duda de que Élia Lozano ha conseguido sus objetivos, en el sentido de la expresión facial que manifiestan los intérpretes, que la iluminación y la atenuación de ella, consiguen magnificar, dejando la huella del original fílmico, bien patente en este trabajo.
Aunque creo que en algunos momentos se abusa de la infrailuminación, es cierto que consiguen jugar con los colores sin abandonar el blanco y negro de la película de Lang. Además aprovechan los recursos cinematográficos para comparar la película con la propia obra en directo: en este caso, creo que es innecesario demostrar que se repiten secuencias al dedillo, pero no en los casos en que la cara de María aparece proyectada, como un rostro que mira al público y que, angustiado por su situación, parece acercarse a pedir ayuda. Esto es realmente efectista.
Sobre todo, el trabajo escénico consigue transmitir a este espectador, un ambiente muy cercano a lo que Lang quiso hacer, a esos dos mundos, a esa explotación desde el poder, que llevan a la desdicha, pero también a la rebelión, que encabezará o generará quien fue utilizada para someterlos, pero también quien se aprovechó de las gentes del submundo gracias al poder paterno. Una síntesis de la visión del siglo XXI en esos años ‘20, que el compositor musical recuerda a ritmo de charlestón cuando se ambienta en fiestas, pero que ofrecía una visión de la gran urbe como un peligro, que se vería de manera contraria a partir de la siguiente década, cuando la historia nos muestra el descubrimiento de la opresión en el medio rural: ambos puntos de vista muy centrados en los postulados de la nueva burguesía del siglo XX, pero con un reflejo siempre constante en la ficción del futuro y la tecnología, que contribuiría a marcar este trabajo de Fritz Lang.
Desde el sufrimiento a la rebeldía, pasando por la adoración, son bien reflejados en el comportamiento, en los rostros, en la composición de grupo, o en los dúos que nos ofrecen. Esta puesta en escena promete una hora de calidad en todos los sentidos. Conociendo el significado del cine en el momento de la realización del trabajo original, y las dificultades que significaba llevar a cabo estas producciones, no puedo por menos que disentir con lo expuesto por Boadella en la presentación de esta obra escénica, ya que dice que Lang lleva a cabo lo máximo con lo mínimo, que no es más que ponerse en el momento actual, en lugar de situarse en la época de la producción del metraje, en que aquello era dejarse todos los esfuerzos y medios para conseguir llegar a un público que se maravillaba con poco: en este caso, con un resultado excelente y que pervivirá en el tiempo, pero fácilmente podría no haber sido así. Y es que en ocasiones es fácil perder la perspectiva. Hoy este trabajo de Murillo, Lozano y Rebullida, homenajean en su justa medida al cineasta, pero también ponen el máximo esfuerzo, incluso en el mínimo gesto: aunque la realización del cine sea muy distinta de la del teatro, la música o la danza.

1 de octubre de 2013

VUELVE "METROPOLIS" CON FUERZA

Será en Ourense el día 15 de noviembre a las 20:30 horas en el Auditorio Municipal con motivo de la 18 edición del Festival de Cine Internacional de Ourense (http://www.ouff.org)

Venta de entradas:

http://vouaxenda.com/escea-ourense/details/3955-metropolis

http://taquilla.servinova.com/ventaentradas/es/teatro/auditorio-municipal-de-ourense/2900-metropolis-teatro-che-y-moche.html

 

Auditorio Municipal:

http://www.esourense.com/auditorio-municipal-de-ourense/

  • Rúa da Canle, 2
  • 32005 Ourense
  • 988 391 290

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27 de diciembre de 2012

VIDEO COMPLETO DE "METROPOLIS"

Aquí puede verse una representación integra de "Metrópolis". Nada como la experiencia en directo; aquí la cámara hace lo que puede, y no puede gran cosa con el excepcional trabajo de luminotecnia del espectáculo.


 

25 de octubre de 2012

ESTRENO DE LA SUITE ORQUESTAL DE "METROPOLIS"

Este sábado día 27 de octubre, en el concierto de presentación de la Orquesta de las Esquinas (formación residente del recién inaugurado Teatro de las Esquinas, en Zaragoza), será interpretada por vez primera la suite instrumental creada a partir de la música compuesta por Victor Rebullida para el espectáculo teatral-coreográfico "METRÓPOLIS".

De los diecinueve números que forman la partitura del espectáculo (de una hora de duración) se han seleccionado nueve, re-elaborando alguno de ellos y respetando el orden narrativo, lo que permite, ahora en veintisiete minutos, acompañar las imágenes de la película original de Fritz Lang (en un atractivo montaje de video) conformando un bello y sugerente espectáculo de cine y música en directo.

 

ORQUESTA DE LAS ESQUINAS

El Teatro de las Esquinas, el espacio escénico integral de Zaragoza que abrió sus puertas el día 1 del presente mes con un estreno nacional sigue de estreno, esta vez con la presentación de una propuesta única en el ámbito musical de nuestra ciudad, la Orquesta de las Esquinas. Una formación de 18 músicos de renombre vinculada al propio Teatro.

Dirigida por José Marco, y coordinada por el galardonado compositor Victor Rebullida, la Orquesta de las Esquinas se presenta como una formación privada cuya filosofía es la de acercar al público la música de todos los géneros y estilos, sin prejuicios y rompiendo tabúes. Como orquesta surgida y residente del Teatro de las Esquinas su concepción está estrechamente ligada a la filosofía de este espacio en cuanto a la integración e incontestable relación entre las distintas artes escénicas.

La Orquesta de las Esquinas es una agrupación de espíritu joven como sus integrantes que va a ofertar en sus actuaciones algo más que rígidos conciertos al estilo tradicional tanto en sus contenidos como en su forma de presentarlos. Cualquier forma de expresión musical resulta válida para esta orquesta multidisciplinar que hará que escuchar la música sea una experiencia nueva y cuyas sesiones musicales no dejarán indiferente a nadie.


16 de mayo de 2012

RECOMPONER Y REGALAR UN CLASICO, METROPOLIS

Teatro: Recomponer y regalar un clásico, Metrópolis José Alberto Andrés Lacasta* Jueves 8 de septiembre de 2011, por Revista Pueblos Metrópolis, la futurista película que Fritz Lang estrenó en 1927 con guión de su mujer Thea Von Harbou, fue adaptada en 1997 al teatro por el incipiente grupo aragonés Che y Moche, que por entonces (suponemos) no debía de tener muy claro su futuro profesional en la industria del espectáculo pero sí una energía, una clarividencia de ideas y un estado de gracia creativa que les ha hecho llegar hasta nuestros días con un proyecto absolutamente consolidado y una tarjeta de presentación artística impecable. Para darse un homenaje, coger fuerzas (o perderlas del todo), muchos años después decidieron retomar aquel proyecto que tantas alegrías les dio, recomponerlo y regalarnos una nueva propuesta, que nos ha vuelto a dejar con un sabor de boca y unas ganas de querer más de lo mismo fantásticas. Debemos advertir que, a priori, nos producen cierto reparo aquellos espectáculos teatrales que se anuncian con una amalgama de lenguajes (teatro, vídeo, música, danza, efectos especiales…), pues en no pocas ocasiones acaban siendo un zurriburri de cosas desnortadas y complicadas de digerir. Por si fuera poco, algunas de las últimas adaptaciones al teatro de obras maestras del cine no han sido muy acertadas, producidas más al calor de una taquilla fácil que de un trabajo de investigación y relectura serio. Pero, en este caso, el equilibrio, la precisión y el empaque del espectáculo están perfectamente salvados, defendidos con un oficio dramatúrgico y técnico muy destacable que evidencia un gran trabajo de preparación y dedicación. Efectivamente, finalizada la obra de teatro hemos visto Metrópolis, la Metrópolis de siempre, y la de ahora, la de Fritz Lang, e, indiscutiblemente, la de Che y Moche. El reto no era cualquier cosa: Metrópolis es una película tan brillante como compleja. No es sólo un gran cuento que, como tal, presenta una linealidad argumental muy simple y que acaba derivando en un cuerpo de interpretaciones y metáforas que apelan directamente a lo más básico de la vida, independientemente de su mayor o menor categoría ética. Además, es la obra cumbre del cine expresionista alemán (junto con los Olvidados de Buñuel, declarada Patrimonio de la Humanidad), que no sólo recogió a modo de manual los elementos más característicos del prolífico cine de los años 20 sino que, con su magnífico presupuesto, sirvió también de enlace hacia nuevos ámbitos y caminos más comerciales, liderados por la poderosísima e innovadora productora alemana UFA (Universum Film Aktiengesellschaft). No podemos situar este cine a la cola de las demás artes expresionistas (la pintura, la escultura o la arquitectura de aquellos tiempos). El cine recoge la esencia expresionista referida al protagonismo de la subjetividad del autor, concepción del mundo, compromiso directo con el entorno, frustraciones, denuncias o deseos (que en el caso del teatro derivó en dramaturgos tan rotundos como Piscator o Brecht); y porque, además, reproduce conjuntamente una estética, una gestualidad, un contexto, una emotividad y una franqueza en el lenguaje que las otras artes no fueron capaces de aunar en un mismo formato. Sin duda, esta película de Fritz Lang es la mejor muestra de ello, junto con El gabinete del doctor Caligari, de Robert Wiene, o Fausto y Nosferatu, de Murnau. Pero, además, Metrópolis es la película de entreguerras por antonomasia, con Rusia saliendo de su Revolución cada vez más reforzada frente a una Alemania recién derrotada, con una República de Weimar en franco proceso de desequilibrio social y político, aprovechado sin pudor desde el partido nazi, y con un descompensado modelo de desarrollo industrial entre máquina, trabajador y empresario. Es una película muda y en blanco y negro, con lo que ello supone tanto para la configuración y trabajo de los personajes (con una gestualidad, una mímica y una caracterización muy exageradas) como para el complejo trabajo de luces y sombras que acompañan y envuelven el lenguaje, la metáfora y la dramaturgia. Por todo ello, salir airoso de esta empresa, contando con una hora escasa, más de 20 músicos y músicas en directo, siete actores y actrices, once bailarines y una producción de tráiler y medio, no era una cuestión baladí. Pero, tozudos e inteligentes, estos aragoneses han resuelto un espectáculo formidable, con un recorrido esperamos que todavía sea de larga distancia y con varios reconocimientos, entre otros el Max al Espectáculo Revelación 2010. Fuerza expresiva y significado Metrópolis es un juego de dicotomías. Buenos y malos, trabajadores y empresarios, ricos y pobres, amor y desamor, ciencia y corazón, cielo y tierra, desarrollo y subdesarrollo. En uno de los lados de ese mundo dividido y descompensado se encuentran los poderosos, que viven en una gran ciudad, con unos rascacielos imponentes y ostentosos de arquitectura futurista (mezcla de homenaje a la incipiente Nueva York y a los arquitectos expresionistas alemanes como Walter Gropius, Van der Rohe o movimientos como Deutscher Wekbund), donde Fredersen impone su mano dura y condescendencia. Quizás este rocambolesco fasto es lo que más desdibujado queda en el montaje de Che y Moche, que apuesta por una versátil escenografía con una plataforma cenital central y un cuidado y milimetrado juego de luces que, a veces, no acaba de evocar este ambiente de opulencia. Sometidos a este grotesco tirano, en un entramado de catacumbas y galerías, una impersonal e ingente masa de obreros trabaja en el subsuelo sin descanso con horribles máquinas que requieren de gran esfuerzo en un ambiente mugriento, oscuro e insano. Es en esta representación donde el montaje coge una fuerza inusitada. Aparte del mencionado juego de luces, un grupo de bailarines, coreografiados por Elia Lozano, nos mete en ese ambiente denso de impersonalidad, de masa, de sometimiento. Es acertadísimo el concurso de estos bailarines a lo largo de la obra (pese a que en ocasiones el escenario aparece excesivamente abigarrado), con una técnica de mucha solera y un desarrollo interpretativo muy alineado con el canon gestual del cine mudo. Freder (Carlos Alcolea), hijo de Fredersen (Alfonso Pablo), conoce a la bella María (Ingrid Magriñá), una especie de asistente social de la ultratumba laboral, y, lógicamente, se enamoran. Fredersen sigue a María y asiste horrorizado al espectáculo de los trabajadores vejados. Al enterarse de tan inapropiado enamoramiento, y gracias a Rotwang (Jesús Llanos), un torticero científico, tienden una trampa al ingenuo mancebo con un malvado clon-robot de María. La cosa acaba con la firma de la paz social, un maniqueo abrazo entre empresarios y trabajadores y María y Freder comiéndose a besos. La obra se desarrolla detrás de un enorme tul transparente situado en primer término y que no ejerce de cuarto tabique, por suerte, pero en el que se proyectan los subtítulos propios del cine mudo y algunos fragmentos de vídeo. El resultado en escena es absolutamente cinematográfico, mientras que la evolución de los personajes, con su gestualidad, los constantes juegos de luces, la atención a los subtítulos, la rotundidad de las masas obreras contorsionándose y recordándonos las pinturas de Kokosckha, Smith Rotluff e incluso Egon Shiele, equilibran esta puesta en escena tan personal y sincera como directa a la yugular de quien haga una lectura en clave contemporánea sobre el valor del trabajo, el mundo del capital, el desarrollismo sin humanismo, la representación colectiva o la ubicación exacta del bien y del mal. Para finalizar quiero hacer mención especial a la actrizbailarina (María) Ingrid Magriñá, a la que me creí hasta el tuétano y cuya interpretación, desde un oficio muy bien aprendido y mostrado, me pareció de un entregado y sincero que no suele ser habitual. También me gustaría destacar la partitura de Víctor Rebullida, que, a pesar de haberse recuperado recientemente la banda sonora original de la película completa, apostó por una nueva creación a pentagrama blanco. El trabajo quedó redondo y espero que se edite y distribuya pero que, a la vez, Metrópolis se pueda interpretar siempre con música en directo. Por último, quiero resaltar el trabajo del director, Joaquín Murillo, y del equipo técnico y creativo de Che y Moche en general. Este escrito está repleto de adjetivos buenos (es una suerte que te dejen escribir de las cosas que te gustan): son todos para vosotros. Enhorabuena y mucho ánimo. *José Alberto Andrés Lacasta es colaborador de Pueblos - Revista de Información y Debate. Correo-e: andres.lacasta@gmail.com. Este artículo ha sido publicado en el nº 47 de Pueblos - Revista de Información y Debate, tercer trimestre de 2011.

4 de septiembre de 2011

2 de septiembre de 2011

MONTAJE DE VIDEO DE LAS REPRESENTACIONES EN LOS TEATROS DEL CANAL (MADRID)

Montaje de video de los Teatros del Canal disponible en el canal del director Manuel Coves en Youtube


9 de junio de 2011

ENTREVISTA EN "BORRADORES"

Antón Castro entrevista a Joaquín Murillo y Víctor Rebullida con motivo de la representación de METROPOLIS en el Auditorio de Zaragoza el pasado mes de abril.

7 de junio de 2011

"¡COMO ME ENCANTARIA REPETIR!"


Domingo 12, diciembre 2010, Teatros del Canal
19:00 h
Metrópolis, basada en Fritz Lang
Por segunda vez consecutiva, en un mismo viaje, acudimos a los Teatros del Canal. Aquella tarde era especialmente fría, la estampa otoñal cobraba más sentido que nunca. Bravo Murillo se cubrió con una mullida alfombra de hojas marrones, el color del otoño me pareció más hermoso que nunca. Así nos recibía de nuevo esta zona de la ciudad.
En nuestra nueva cita con la agenda cultural madrileña íbamos a disfrutar del clásico de Fritz Lang escenificado. Producciones Che y Moche, junto al Centro Dramático de Aragón, nos presenta un nuevo proyecto, una adaptación al teatro del filme alemán Metrópolis.
La sinopsis está marcada por la ciencia ficción, la distopía y las situaciones inverosímiles que envuelven a los personajes. Metrópolis es una ciudad futura e inmensa, la polis del siglo veintiuno caracterizada por el trabajo que realizan grandes máquinas. Pero será la intervención humana la que ponga en marcha y maneje los colosales artefactos. Los trabajadores viven hacinados bajo tierra, en el inframundo, alejados de la clase social más elevada. Freder es uno de esos "burgueses" que vive ajeno a todo lo que sucede en el arrabal subterráneo. Y su padre, Fredersen, es el dueño de la ciudad, el tirano que ejerce todo su poder sobre los trabajadores a los que trata como esclavos. Un día Freder conoce la existencia de la joven María, tras verla vagando como alma en pena decide seguirle los pasos hasta los sótanos de la ciudad. El chico fascinado por la belleza de la joven María, descubre con espanto las condiciones en las que viven los esclavos de su padre. Consciente de que debe hacer algo para evitar el sufrimiento de la Metrópolis subterránea, resuelve hablar con su padre para que éste solucione el problema.
Lo más extraordinario del montaje es que frente a nosotros se despliega una fusión de arte. Los personajes están interpretados por siete actores y diez bailarines, mediante los movimientos de sus cuerpos transmiten cada escena, cada situación y nos narran lo que ocurre en cada momento. La partitura de Víctor Rebullida en directo, a cargo de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, también es otra de las peculiaridades del montaje. En realidad en la adaptación escénica no hacen falta las palabras, la sencilla iluminación y los efectos especiales que acompañan a la música y la representación mediante danza y gestos, hacen que la obra sea mucho más fidedigna.
Básicamente lo que perseguía el expresionismo cinematográfico alemán era lo que estábamos viendo: narrarnos la historia sin la necesidad de la palabras, de ahí la casi ausencia de inter-títulos en el original de Lang, ya de por sí majestuoso y no en vano declarado Patrimonio de la Humanidad.
Creo que a estas alturas puedo atreverme a decir que he visto bastante teatro, montajes firmados por notables autores, con la participación de sobresalientes figuras del mundo escénico y bajo la directriz de excelentes directores. Otras veces hemos tenido menos suerte y hemos topado con algún grupillo subvencionado que pretendía hacernos creer que lo que hacían se podía llamar teatro. De cualquier manera se puede decir que he adquirido conocimientos, quizá efímeros, para catalogar las obras que acabo de ver. Esa capacidad me lleva a concluir que Che y Moche, aunque con nombre poco serio, ha elaborado una nueva forma original de hacer teatro al adaptar la obra de Lang. Al menos esa es la sensación que me queda tras haber finalizado la representación. Los sentimientos, la angustia, la esperanza, se perciben a través de la música y la danza de los personajes. Las descripciones de los acontecimientos hacen que nos emocionemos ante un posible futuro donde reina el caos, las revueltas de los esclavos trabajadores enfrentados a sus opuestos, las maquinas y los tiranos. Desde las primeras butacas me llegó la invitación a la reflexión, una visión personal sobre la visión del montaje, lo que ocurría frente a mis ojos.
Como he dicho anteriormente, creo que la unión de diferentes artes es fundamental para que la hora de duración de la adaptación sea al igual que intensa, atractiva e interesante. La joya del cine mudo es más sugestiva con música en directo, la combinación de sonidos y silencios dramatiza el ritmo de los acontecimientos. La música ha sido creada exclusivamente para la obra. La ejecución de los movimientos plasma perfectamente los sentimientos que embargan a los personajes.
El momento más emotivo sucede casi al final de la representación, con la sublevación de los obreros. Los efectos especiales forjan el robot que despierta en los obreros el sentimiento de protesta. El androide humanizado es un invento del malvado científico Rotwang, al que pide ayuda Fredersen. Por otro lado la humildad de María, el nuevo sentimiento florecido en el joven Freder, consiguen que me emocione contemplando como intentan cambiar la situación, calmar el enardecimiento de los obreros, la opresión y abuso de Frederson. Evitar la destrucción del mundo que los rodea.
Aunque estaba ante una situación meramente ficticia, la proyección de dos clases sociales opuestas y enfrentadas me recuerdan ciertos enfrentamientos actuales. El poder y el sometimiento de los más fuertes, la opresión y el despotismo sobre el grupo más débil. La revelación de éstos frente a la injusticia, el agravio que no les dejará impasibles por mucho tiempo. El discurso que aviva la sed vengativa de los esclavos me estremeció, la actitud fría y desafiante de la María robotizada es espeluznante Como lo es, también, el efecto que consigue en los obreros, tal y como he mencionado anteriormente.
Para mí ha sido una nueva experiencia, he descubierto otro método de hacer teatro. Quizá más atrevido, con más recursos pero más directo y emocional. Lo ficticio se mezcla con la realidad y consigue que la combinación sea algo realmente extraordinario. ¡Cómo me encantaría repetir!

11 de abril de 2011

LA VIDA FUTURISTA Y SUS ARRABALES, EN DIRECTO

LA RECOMENDACIÓN

'Metrópolis', la vida futurista y sus arrabales, en directo

POR ANTÓN CASTRO (HERALDO DE ARAGON)10/04/2011 a las 13:01

'Metrópolis' es una de las últimas grandes películas del cine mudo. Una de las grandes películas de Fritz Lang y del llamado expresionismo alemán, que se estrenó en 1927 y que llegó a Zaragoza en 1930. La obra estaba basada en una novela de la esposa de Lang, Thea von Harbou, publicada en 1926.

Narra la historia de una ciudad futurista, en 2026, que está repartida en dos partes: en una, la de arriba, vive la clase poderosa, la que piensa y la que se asoma a un paisaje de grandes rascacielos y fábricas con una incuestionable sensación de dominio. Abajo, en los subterráneos, se mueve la casta de los pobres, de los esclavos, de los parias, que son como el engranaje imprescindible pero de existencia humillante. Toda la ciudad, Metrópolis, está gobernada por Joh Fredersen, que tiene un hijo, Freder.

De repente, Freder ve a la hermosa Maria, se queda fascinado por ella y la persigue. Y ahí descubrirá a esos ciudadanos que sufren la historia. El argumento se ensancha mucho más… Y de él han partido los integrantes de Che y Moche para realizar su montaje ‘Metróplis’, que ya se había estrenado en Zaragoza y que había cosechado el Premio de Teatro al Mejor Espectáculo Revelación de 2010.

Che y Moche organiza un montaje muy completo, donde se mezcla el teatro (el mimo), la danza contemporánea, el cine y la música, en ese caso la música contemporánea, evocadora e intensa, de Víctor Rebullida... Che y Moche logra un espectáculo próximo a la ópera que cuenta con una orquesta en directo, dirigida por José Marco. La pieza crece instante a instante, la pieza y las encrucijadas de la narración –donde intervienen elementos futuristas, hombres máquinas, mujeres libidinosas, estancias condenadas, incluso un científico más o menos loco, etc.-, y acaba muy arriba: plena de emoción y de romanticismo, y con un desvío hacia el final feliz.

‘Metrópolis’ posee fuerza, belleza, intensidad crítica al poder y una sugerente puesta en escena.

9 de abril de 2011

EL REGRESO A ZARAGOZA

TEATRO

'Metrópolis' regresa a los escenarios zaragozanos

HERALDO. ZARAGOZA09/04/2011 a las 06:00
    La compañía aragonesa Teatro Che y Moche vuelve a representar, en la sala Mozart, su montaje insignia, ganador de un Premio Max, sobre la película de Fritz Lang.

Metropolis heraldo abril11Uno de los momentos de la obra de teatro 'Metrópolis' que hoy y mañana puede verse en Zaragoza..HERALDO

La historia que comenzó en 1997 sigue dando sus frutos. Teatro Che y Moche vuelve a poner en escena en Zaragoza 'Metrópolis', su montaje más exitoso, una idea que surgió en los albores de la compañía aragonesa y que se hizo grande y musical en 2007 para celebrar su décimo aniversario. Con la colaboración del Centro Dramático de Aragón, hace cuatro años se introdujo una banda sonora original compuesta expresamente para ese texto por Víctor Rebullida que fue coreografiada por Elia Lozano. Se estrenó en el Teatro Principal. Hoy y mañana la obra podrá volver a verse -tras una larga gira y recibir varios premios, entre ellos, el Max al Espectáculo Revelación en 2010- en la sala Mozart del Auditorio con un tono «más fuerte» y una puesta en escena renovada, según explicó su director, Joaquín Murillo.

Para los que no conozcan la obra, 'Metrópolis' es un homenaje a la icónica película del mismo título que Fritz Lang dirigió en 1926 y que se convirtió en una joya del expresionismo alemán. El filme denunciaba los riesgos de la deshumanización que podría conllevar el uso de las máquinas a gran escala. La obra de Teatro Che y Moche no es una adaptación, sino un homenaje.

Metrópolis es una gigantesca ciudad del siglo XXI en la que todo los trabajos son realizados por enormes máquinas manejadas por un «ejército» de trabajadores esclavos, que viven en laberínticos barrios subterráneos, mientras que la minoritaria clase dominante lo hace en la superficie, en los «jardines eternos».

En esta megalópolis transcurre la historia de amor entre Freder, hijo del dueño de la ciudad, y la bella María, lo que le permite descubrir la pobreza y los sufrimientos del mundo subterráneo de Metrópolis.

Los espectadores podrán ver sobre el escenario de esta espectacular producción a 44 artistas: 24 músicos y 17 bailarines. En esta ocasión, será la Orquesta de las Artes Escénicas, compuesta poralumnos del Conservatorio Superior de Música de Aragón y creada para la ocasión, la encargada de interpretar la música en vivo, bajo la dirección de José Marco.


Bailarines que actúan


Elia Lozano, coreógrafa del espectáculo, dijo en la presentación del espectáculo de la Mozart que la esencia de la coreografía es la música y que el director exigió que los bailarines no solo se expresaran con el movimiento sino que también actuaran.

Por su parte, el compositor de la música, Víctor Rebullida, crítico de música clásica de HERALDO,destacó el trabajo en equipo y dijo que «la música se pega a los personajes como una piel», con la voz que éstos no tienen.

Antonio González, director del Centro Dramático de Aragón, mostró, por su parte, la satisfacción de poder invertir fondos públicos en obras como esta, pero, sobre todo, en espectáculos que cuentan con profesionales aragoneses.

Este espectáculo ha recibido numerosos premios. Entre otros, el premio del público y el del jurado en la Muestra de Teatro y Danza de Alcañiz-Caspe 2008. Asimismo, ha sido considerado en la última Asamblea de la Red Nacional de Teatro como Espectáculo Recomendado a nivel Nacional. Las entradas, que cuestan entre 20 y 20 euros, están disponibles en cajeros de la CAI y en las taquillas del Auditorio. Las sesiones son el sábado a las 20.15 y 22.30, y el domingo, a las 20.15.

8 de abril de 2011

"METROPOLIS" EN "20 MINUTOS" CON ERROR INCLUIDO

En la noticia aparecida hoy en el diario "20 minutos" figura una orquesta errónea. La música la pondrá la Orquesta Sinfónica de las Artes Escénicas que dirige José Marco.

6 de abril de 2011

RUEDA DE PRENSA DE PRESENTACION DE METROPOLIS EN EL AUDITORIO DE ZARAGOZA

Imágenes de Zaragoza TV de la rueda de prensa ofrecida presentando las representaciones de "Metrópolis" en el Auditorio de Zaragoza los próximos 9 y 10 de abril.

TEATRO CHE Y MOCHE VUELVE A SU "METROPOLIS" TRAS GANAR EL MAX

EL PERIODICO DE ARAGON

EL SÁBADO Y DOMINGO EN LA SALA MOZART

Teatro Che y Moche vuelve a su ´Metrópolis´ tras ganar el Max

La compañía representa en la Mozart la obra con la que obtuvo el premio al espectáculo revelación.

 

06/04/2011 LURDES MUÑOZ

 

La coreógrafa Elia Lozano junto al directos Joaquín Murillo.
Foto: NURIA SOLER
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El Max vuelve a casa. Los aragoneses de Teatro Che y Moche llegan el sábado a la sala Mozart del auditorio para representarMetrópolis, su trabajo de mayor éxito, tanto de crítica como taquilla, que les llevó a conseguir la deseada manzana como mejor espectáculo revelación. La obra, inspirada en la película alemana del director Fritz Lang, presenta una sociedad futurista muy alejada de la actual. El director Joaquín Murillo presenta un espectáculo expresionista donde el sentimiento predomina frente al pensamiento, la emoción sobre la descripción y la visión personal sobre la realidad.

Tras su estreno en Zaragoza en 2007, la compañía regresa victoriosa aunque no por ello sin nervios: "Es un cúmulo de sensaciones, pero tenemos vértigo que la sala Mozart es muy grande... además es muy difícil que en casa te sientan como una gran producción. Sin embargo somos optimistas porque no tenemos más que agradecimiento al público aragonés", indicó Murillo.

La obra incluye algunas novedades, con escenas retocadas y energías renovadas, aunque esencialmente sigue siendo el mismo espectáculo multidisciplinar donde la música, el teatro y la danza se funden al servicio de la dramaturgia. La orquesta, con más de 20 músicos, "se pega a los personajes como una piel consiguiendo ser la voz que no tienen", afirmó el compositor Víctor Rebullida. Por su parte, la coreógrafa Elia Lozano, explicó que en esta ocasión la compañía cuenta con cuatro bailarines nuevos que "utilizan su cuerpo para expresar sentimientos abstractos, aunque siempre al servicio del teatro".

Metrópolis es una coprouducción con el Centro Dramático de Aragón. Desde la dirección, Antonio González manifestó que es una "satisfacción" el éxito de la obra, ya que se demuestra que "se ha invertido de un modo eficiente el dinero público". Asimismo, resaltó el gran número de profesionales aragoneses que participan: "Parece que lo de fuera es mejor y sin embargo se demuestra que tenemos calidad".

 

FUTURISMO En Metrópolis, una enorme ciudad del futuro, toda la sociedad se sustenta bajo el trabajo de miles de esclavos que viven alejados de la superficie. Por otro lado, una pequeña clase minoritaria vive de modo acomodado y tranquilo, sin ser conscientes de la tiranía de su comportamiento. Sin embargo, la burbuja en la que los ricos viven pronto estallará para encontrarse de frente con las consecuencias de sus actos.

La obra estará en la sala Mozart del auditorio el sábado, con dos pases a las 20,15 y 22,30 horas, y el domingo a las 20,15 horas. Las entradas se pueden adquirir en taquillas y a través de CAI.

 

 

5 de abril de 2011

METROPOLIS REGRESA A CASA

ABC.ES 05-04-2011 / 14:21 h

Zaragoza, 5 abr (EFE).- El espectáculo Metrópolis, de la compañía de teatro Che y Moche, regresa a Zaragoza cuatro años después de su estreno en esta misma ciudad, con una puesta en escena renovada y la participación de 44 artistas, bailarines y músicos.

Esta obra, galardonada con un premio Max al mejor espectáculo revelación 2010, se pondrá en escena los días 9 y 10 de abril en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza.

En una rueda de prensa, el director de la compañía, Joaquín Murillo, ha confesado que la obra ha tenido una andadura "realmente grata", con éxito en la taquilla y con unas críticas "fantásticas".

Ahora, regresan a la capital aragonesa con un espectáculo "más fuerte" en el que se han cambiado algunas escenas y con la música en directo, de la mano de la Orquesta Sinfónica de las Artes Escénicas.

Murillo ha aclarado que Metrópolis es una adaptación de la mítica película que en 1928 estrenó el director alemán Fritz Lang y no pretende ser una copia,a sino mas bien un homenaje.

Elia Lozano, coreógrafa del espectáculo, ha dicho que la esencia de la coreografía es la música y que el director exigió que los bailarines no solo se expresaran con el movimiento sino que también actuaran.

Por su parte, el compositor de la música, Victor Rebullida, ha destacado el trabajo en equipo y ha dicho que "la música se pega a los personajes como una piel", con la voz que éstos no tienen.

Antonio González, director del Centro Dramático de Aragón, ha mostrado la satisfacción de poder invertir fondos públicos en obras como esta, pero sobre todo en espectáculos que cuentan con profesionales aragoneses.

Metrópolis, es una gigantesca ciudad del siglo XXI en la que todo los trabajos son realizados por enormes máquinas manejadas por un "ejército" de trabajadores esclavos, que viven en laberínticos barrios subterráneos, mientras que la minoritaria clase dominante lo hace en la superficie, en los "jardines eternos".

En esta megalópolis transcurre la historia de amor entre Freder, hijo del dueño de la ciudad, y la bella María, lo que le permite descubrir la pobreza y los sufrimientos del mundo subterráneo de Metrópolis. EFE

4 de abril de 2011

EL "MAX" DIFICIL TODAVIA

HERALDO DE ARAGON

Chema R. Morais

EL "MAX" DIFICIL TODAVIA

SÁBADO Y DOMINGO, 9 Y 10 ABRIL

El que no arriesga no gana, y la compañía aragonesa Teatro Che y Moche arriesgó para poner en escena 'Metropolis', en una ambiciosa versión teatral con 16 actores y bailarines y una orquestade 23 personas- Se estrenó en diciembre de 2007 en Zaragoza. Y, tras el éxito cosechado y el premio Max en el bolsillo, vuelven a su casa, a la sala Mozart, para demostrar que sí, que se puede ser profeta en esta tierra.


HERALDO Metropolis Siete Dias x

METROPOLIS REGRESA. ARTICULO DE SANTIAGO GASCON PARA HERALDO DE ARAGON

HERALDO DE ARAGON
EL MERIDIANO


Santiago Gascón

 

Metrópolis regresa

RECONOZCO que al estreno de Metrópolis en el principal acudí cargado de escepticismo y de prejuicios. Tratar de reinventar a Fritz Lang era una empresa de locos, claro que Joaquín Murillo reúne todos los criterios diagnósticos para ser internado, pensé.


Por encima de un buen montaje, algo que agradezco, valoro el texto, la interpretación y la historia por pequeña que sea. No es que huya de los grandes espectáculos, pero si voy a la ópera voy a la ópera y cuando voy al teatro quiero ver teatro. Por eso, la idea de una película muda, de culto para más señas, subida a un escenario, me hizo cerrar los ojos como cuando esperas un choque frontal.


El impacto no se hizo esperar. Llevarían apagadas las luces unos minutos cuando nos atrapó la música de Víctor Rebullida y la coreografía de Elia Lozano y la puesta en escena de Murillo y. sobre todo, esa historia que ya conocía del cine y que ahora me la narraban como si fuera mi primera vez.


Afortunadamente los aplausos se alargaron, porque me había quedado mudo y no conseguía recomponerme y decir algo que estuviera a la altura de lo que acababa de presenciar. Ara derrama lágrimas cuando ve algo hermoso. La envidio, porque yo necesitaba expresar como fuera mi reacción a tanta belleza, pero solo pude aplaudir hasta queme dolieron las manos.


Decir que este montaje obtuvo el Max de Teatro es quedarse corto. Quienes aplaudíamos se lo habíamos otorgado ya como espectadores. Tiene tanto de homenaje a un clásico como de rabiosa vanguardia. Metrópolis es un sueño que no puede narrarse con palabras y que es necesario verlo para sentir y disfrutar de sus ingredientes.


Es imposible describir desde el cerebro una emoción que ha sido creada con todas las armas del arte y ante la que acabamos cayendo rendidos.Si es verdad que esta maldita crisis está arrasando con todo, especialmente con el eslabón más débil que es la cultura, también es cierto que no afecta a las ideas, al riesgo y a la capacidad de crear. Si nuestra ciudad llega a Metrópoli de la Cultura como se aspira desde los despachos, esta obra y otras serán los principales destellos de la fiesta.Metrópolis regresa al auditorio de Zaragoza este próximo fin de semana y, al igual que con las grandes óperas, a muchos no nos importará verla tres veces.


 

HERALDO Metropolis por Santiago Gaston x