"METROPOLIS", PREMIO AL MEJOR ESPECTACULO REVELACION, XIII EDICION PREMIOS MAX DE ARTES ESCENICAS

La compañía aragonesa Teatro Che y Moche cumplió en 2007 su décimo aniversario y lo quiso celebrar con la revisión de su primer espectáculo profesional: la adaptación de la película de Fritz Lang "Metrópolis".

9 de junio de 2011

ENTREVISTA EN "BORRADORES"

Antón Castro entrevista a Joaquín Murillo y Víctor Rebullida con motivo de la representación de METROPOLIS en el Auditorio de Zaragoza el pasado mes de abril.

7 de junio de 2011

"¡COMO ME ENCANTARIA REPETIR!"


Domingo 12, diciembre 2010, Teatros del Canal
19:00 h
Metrópolis, basada en Fritz Lang
Por segunda vez consecutiva, en un mismo viaje, acudimos a los Teatros del Canal. Aquella tarde era especialmente fría, la estampa otoñal cobraba más sentido que nunca. Bravo Murillo se cubrió con una mullida alfombra de hojas marrones, el color del otoño me pareció más hermoso que nunca. Así nos recibía de nuevo esta zona de la ciudad.
En nuestra nueva cita con la agenda cultural madrileña íbamos a disfrutar del clásico de Fritz Lang escenificado. Producciones Che y Moche, junto al Centro Dramático de Aragón, nos presenta un nuevo proyecto, una adaptación al teatro del filme alemán Metrópolis.
La sinopsis está marcada por la ciencia ficción, la distopía y las situaciones inverosímiles que envuelven a los personajes. Metrópolis es una ciudad futura e inmensa, la polis del siglo veintiuno caracterizada por el trabajo que realizan grandes máquinas. Pero será la intervención humana la que ponga en marcha y maneje los colosales artefactos. Los trabajadores viven hacinados bajo tierra, en el inframundo, alejados de la clase social más elevada. Freder es uno de esos "burgueses" que vive ajeno a todo lo que sucede en el arrabal subterráneo. Y su padre, Fredersen, es el dueño de la ciudad, el tirano que ejerce todo su poder sobre los trabajadores a los que trata como esclavos. Un día Freder conoce la existencia de la joven María, tras verla vagando como alma en pena decide seguirle los pasos hasta los sótanos de la ciudad. El chico fascinado por la belleza de la joven María, descubre con espanto las condiciones en las que viven los esclavos de su padre. Consciente de que debe hacer algo para evitar el sufrimiento de la Metrópolis subterránea, resuelve hablar con su padre para que éste solucione el problema.
Lo más extraordinario del montaje es que frente a nosotros se despliega una fusión de arte. Los personajes están interpretados por siete actores y diez bailarines, mediante los movimientos de sus cuerpos transmiten cada escena, cada situación y nos narran lo que ocurre en cada momento. La partitura de Víctor Rebullida en directo, a cargo de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, también es otra de las peculiaridades del montaje. En realidad en la adaptación escénica no hacen falta las palabras, la sencilla iluminación y los efectos especiales que acompañan a la música y la representación mediante danza y gestos, hacen que la obra sea mucho más fidedigna.
Básicamente lo que perseguía el expresionismo cinematográfico alemán era lo que estábamos viendo: narrarnos la historia sin la necesidad de la palabras, de ahí la casi ausencia de inter-títulos en el original de Lang, ya de por sí majestuoso y no en vano declarado Patrimonio de la Humanidad.
Creo que a estas alturas puedo atreverme a decir que he visto bastante teatro, montajes firmados por notables autores, con la participación de sobresalientes figuras del mundo escénico y bajo la directriz de excelentes directores. Otras veces hemos tenido menos suerte y hemos topado con algún grupillo subvencionado que pretendía hacernos creer que lo que hacían se podía llamar teatro. De cualquier manera se puede decir que he adquirido conocimientos, quizá efímeros, para catalogar las obras que acabo de ver. Esa capacidad me lleva a concluir que Che y Moche, aunque con nombre poco serio, ha elaborado una nueva forma original de hacer teatro al adaptar la obra de Lang. Al menos esa es la sensación que me queda tras haber finalizado la representación. Los sentimientos, la angustia, la esperanza, se perciben a través de la música y la danza de los personajes. Las descripciones de los acontecimientos hacen que nos emocionemos ante un posible futuro donde reina el caos, las revueltas de los esclavos trabajadores enfrentados a sus opuestos, las maquinas y los tiranos. Desde las primeras butacas me llegó la invitación a la reflexión, una visión personal sobre la visión del montaje, lo que ocurría frente a mis ojos.
Como he dicho anteriormente, creo que la unión de diferentes artes es fundamental para que la hora de duración de la adaptación sea al igual que intensa, atractiva e interesante. La joya del cine mudo es más sugestiva con música en directo, la combinación de sonidos y silencios dramatiza el ritmo de los acontecimientos. La música ha sido creada exclusivamente para la obra. La ejecución de los movimientos plasma perfectamente los sentimientos que embargan a los personajes.
El momento más emotivo sucede casi al final de la representación, con la sublevación de los obreros. Los efectos especiales forjan el robot que despierta en los obreros el sentimiento de protesta. El androide humanizado es un invento del malvado científico Rotwang, al que pide ayuda Fredersen. Por otro lado la humildad de María, el nuevo sentimiento florecido en el joven Freder, consiguen que me emocione contemplando como intentan cambiar la situación, calmar el enardecimiento de los obreros, la opresión y abuso de Frederson. Evitar la destrucción del mundo que los rodea.
Aunque estaba ante una situación meramente ficticia, la proyección de dos clases sociales opuestas y enfrentadas me recuerdan ciertos enfrentamientos actuales. El poder y el sometimiento de los más fuertes, la opresión y el despotismo sobre el grupo más débil. La revelación de éstos frente a la injusticia, el agravio que no les dejará impasibles por mucho tiempo. El discurso que aviva la sed vengativa de los esclavos me estremeció, la actitud fría y desafiante de la María robotizada es espeluznante Como lo es, también, el efecto que consigue en los obreros, tal y como he mencionado anteriormente.
Para mí ha sido una nueva experiencia, he descubierto otro método de hacer teatro. Quizá más atrevido, con más recursos pero más directo y emocional. Lo ficticio se mezcla con la realidad y consigue que la combinación sea algo realmente extraordinario. ¡Cómo me encantaría repetir!